Particularidades:
Comenzamos la ruta en La Toba junto al panel informativo de inicio que hay en las afueras de la Aldea, cerca del Río Segura. Cruzamos el puente para llegar a la carretera.Vamos viendo a nuestra derecha varias cascadas procedentes de la Toba que vierten sus aguas al río Segura.
Tomamos la senda que sale a ala izquierda en ascenso (Etapa 19 del sendero GR-247. La senda nos conduce a la Fuente del Esparto y la Peruela, más adelante pasamos por unos cortijos abandonados llamados los Galdones y algo más arriba los Paulinos. En este último cortijo podemos contemplar la presencia de los hermosos nogales plantados por sus antiguos habitantes. También podemos ver las encinas micorrizadas en trufa. Continuamos por el sendero hasta llegar al paso de la viga que es una magnífica obra serrana con sus paradas de piedra elevándose haciendo zig-zag, por donde atravesamos la cuerda del Mosco. Desde este paso elevado empezamos a ver el valle de los Anchos.
Gracias al paso de la Viga los habitantes de ambos valles mantuvieron siempre una fluida relación. En suave descenso damos vistas a los Anchos con bancales, huertos y pequeñas chopeas que en otoño dan las pinceladas amarillas que tanto embellecen este paisaje. Pasamos el arroyo de los Anchos por un puente y continuamos siguiendo las balizas, alcanzando la Aldea, cien metros después. Esta aldea merece un detenido paseo para contemplar su bien conservada arquitectura popular. Descubriremos el lavadero, la ermita y el viejo horno restaurado. La vegetación que contemplamos es de pino laricio, encinas, sabinas, jara blanca, tomillo y en cuanto a la fauna podemos ver ciervos, jabalíes, muflones etc….